I.- Esperando Mi Tiempo
Juan 5:1-18 38 años llevaba este hombre enfermo. ¿Qué harías si ahora Jesús te pregunta si quieres recobrar la salud? (la salud espiritual es lo que más le importa a Dios) Es frecuente escuchar “yo quiero seguir a Dios, lo haré si se me aparece o llega a través de un rayo”.
Cada uno de nosotros tiene un momento y Dios no más sabe, debemos estar atentos. ¿Quieres estar bien con Dios?
Hechos 17: 24-27 Dios a cada uno le ha señalado el tiempo y la hora de conocerlo, y hasta el lugar. ¿Piensas que es casualidad que justo hoy estás leyendo estas escrituras? NO. Si estás acá es porque Dios lo decidió así y es la forma en que te anima a profundizar y seguirlo.
II.- Cómo Reaccionamos Al Llamado
Imaginemos la situación: Había un grupo de hombres (personas) en diferentes condiciones físicas, enfermos ciegos, cojos, tullidos, echados en el suelo. En particular había un hombre paralítico desde hace 38 años, ¡toda su vida! Imagínate: nació así, su niñez así, adolescencia, y ahora como adulto estaba ahí porque esperaba su tiempo. Jesús le preguntó ¿quieres recobrar la salud? También es para ti, ¿qué respondes?
V.7= El hombre fue humilde, la respuesta es súper simple. ¿Te complicas pensando quién es este que me habla así, o te das vueltas en las excusas? También fue sincero, tomó la oportunidad. Para seguir a Dios se necesita ser humilde reconociendo la necesidad espiritual personal de cada uno. La fe de la abuelita no sirve, o la religiosidad de la familia tampoco. Cada uno es responsable de su vida espiritual. El corazón es una cosa, y la actividad es otra. ¿Cuál es tu excusa para no cambiar? Tenemos tiempo para hacer todo. El hombre reconoció que NO tenía a nadie que le ayude.
Mateo 5:3 ; 5 Jesús declara con toda convicción que todo aquel que reconoce su necesidad espiritual y tiene corazón humilde es dichoso. Tenemos en nuestra vida muchas cosas que nos impiden conocer a Dios, partiendo por nosotros mismos…
Lucas 18:9-14 A veces creemos que porque participamos, damos dinero ya estamos bien con Dios pero no es así. O decimos “yo no soy como mi vecina”, pero debemos compararnos con Cristo. Vemos con facilidad a los demás, sus pecados o le damos “valor” a las actividades, en lugar de evaluar cuánto de la Biblia estamos viviendo y poniendo en práctica. Con un corazón humilde delante de Dios podremos ser sanados; reconocer que somos pecadores y pedirle su compasión. Es algo que cada uno decide.
III.- Dios Sabe Cuándo Nos Llama.
Mateo 11:27-30 Jesús sabe cómo vamos a responder. El quiere que dejemos en sus manos nuestras vidas. Con él aprendemos cómo enfrentar la vida que nos toca vivir. Todos podemos con Dios. Jesús nos anima a seguirlo. A veces decimos NO sin conocer.
Es fácil ver la apariencia de las cosas, de las personas, aún de la Biblia. Pero debemos reconocer que muchas veces nuestro corazón está destrozado. Hay alguien dispuesto a ayudarte, ¿qué harás?
Hechos 1:1-5 Siempre nos quedamos en la crucifixión de Jesús y olvidamos que resucitó. El que Jesús haya muerto nos da la esperanza a nosotros para cambiar. V.3= Jesús nos dejó la Biblia para enseñarnos.
Miguel Ahumada Andrade.

